África
3 julio 2009 at 8:22 Deja un comentario
La sabana africana
En la sabana africana, que ocupa el este del área central de África, se registran temperaturas medias de 23º C, con precipitaciones anuales de 600 mm. No existe una frontera bien determinada entre el bosque y la sabana. En África el terreno boscoso se interna en la sabana por medio de especies arbóreas de hojas caducas, es decir, que caen en la estación seca. Los árboles más frecuentes son acacias y baobabes. Este bioma está poblado de antílopes, cebras, jirafas de más de cinco metros de altura, rinocerontes, elefantes, búfalos y grandes mamíferos carniceros.
Las plantas herbáceas -hierbas, pastos y gramíneas- son típicas de las sabanas. Hace 50 millones de años el régimen de lluvias de la Tierra sufrió un cambio. En vastas zonas se difundieron las herbáceas en perjuicio de los árboles.
El suelo de la sabana no llega a gran profundidad, en la primera capa, llamada horizonte A, las partículas de suelo se mezclan con materia orgánica en descomposición, no muy abundante, en la segunda capa, u horizonte B, prevalecen los minerales.


Localización geográfica de la sabana
Los animales de selvas y bosques acudieron atraídos por la abundancia de alimentos. La clave de la continuidad de las gramíneas y otras herbáceas en las sabanas consiste en su gran adaptabilidad por un lado, y por otro, en el hecho de que brotan a ras del suelo e inclusive, en muchas especies, debajo de él. Esto permite que los animales herbívoros se alimenten sin destruir la planta, que puede seguir creciendo.
Dado que las gramíneas en épocas de sequía aumentan su contenido de celulosa y ésta dificulta su ingestión, los animales de la sabana desarrollaron molares más duros y, en el caso de los rumiantes, un estómago dividido en cavidades para facilitar la digestión.


Hormiga soldado
Otras formas de vida típicas de este bioma son las innumerables especies de insectos, que aparecen en la temporada de lluvias.
El hombre en la sabana

Australopitecua Afarensis
En 1924, el antropólogo Raymond Dart descubrió un pequeño cráneo petrificado en Taung, Sudáfrica. Declaró que pertenecía a un antepasado del hombre actual, y lo llamó Australopithecus. La idea de que el hombre se originó en la sabana africana fue confirmada por hallazgos posteriores que permitieron acumular un importante registro de restos fósiles, gracias sobre todo a las investigaciones de Richard Louis y Mary Leakey en distintos lugares de África.
Los zoólogos establecieron que los hallazgos pertenecían a especies que, como el hombre, integraban el orden de los primates. Se piensa que estos seres, menores en tamaño y fuerza que los animales que capturaban, debían necesariamente movilizarse en grupos, con división de las tareas según el sexo y la jerarquía, y consumo compartido de los alimentos.
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